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Sobre el proyecto
Los monstruos no desaparecen cuando dejamos atrás la infancia, sino que simplemente cambian de forma.
Aquellas criaturas que antes habitaban la oscuridad reaparecen, hoy, vinculadas al cansancio constante, la hiperconexión, la saturación de información, la vigilancia permanente o la sensación de fragmentación que atraviesa muchas experiencias cotidianas de nuestra sociedad.
Creepygrafía Fractal. Bestiario de ansiedades cotidianas es una serie de siete pinturas que exploran estas tensiones contemporáneas a través de la figura del monstruo. El proyecto construye un bestiario formado por Saturia, Vigilia, Residual, Sombrálgida, Hipertensia, Latentia y Disociata, criaturas que funcionan como imágenes de aquello que nos acompaña, nos inquieta y, en ocasiones, resulta difícil nombrar.
Cada obra se construye mediante la acumulación de materiales, símbolos y fragmentos visuales. De este modo, cada pieza funciona como un pequeño atlas donde conviven imágenes, rastros y asociaciones.
Observados en conjunto, los siete monstruos forman una constelación visual abierta. Imágenes que se atraen, se contaminan y generan nuevas relaciones entre sí.
Las criaturas de Creepygrafía Fractal no aparecen de la nada, sino que en ellas resuenan otras imágenes y otras formas de representar lo inquietante. Desde los monstruos y sombras de Goya hasta los cuerpos tensos y vulnerables de Bacon o las superficies heridas de Tàpies.
La propuesta se completa con una videoproyección de tintas, pigmentos y materiales procedentes del propio proceso creativo. Mientras las pinturas presentan una imagen detenida, la proyección mantiene la materia en movimiento. Las formas aparecen, se transforman y desaparecen, como si las criaturas continuaran cambiando fuera del lienzo. De esta manera, quien observa queda situado entre imágenes que permanecen e imágenes que continúan mutando, estableciendo sus propias conexiones.
Más que señalar hacia un enemigo exterior, el proyecto dirige la mirada hacia aquello que permanece bajo la superficie de nuestra vida cotidiana.

Del proceso a la criatura
La serie se desarrolla a través de un proceso de experimentación material en el que pintura, collage, papeles translúcidos, pigmentos, hilos, quemaduras y diferentes procedimientos de intervención se han ido incorporando progresivamente al trabajo.
Las imágenes no surgen a partir de diseños completamente cerrados, y muchas de ellas aparecen durante el propio proceso, permitiendo que el accidente, la transformación y la materia participen activamente en la construcción de cada pieza.

Las criaturas

Exposición y videoproyección
La serie ha sido presentada en Pella Espacio Creativo (Cáceres).
La convivencia entre pintura y videoproyección incorpora una dimensión temporal a unas obras que permanecen fijas sobre la pared.
La exposición se configura como un espacio de recorrido donde cada criatura puede ser observada de manera individual, pero también como parte de una estructura mayor. Reunidos, los siete monstruos forman una constelación visual abierta.
Más que ofrecer una lectura cerrada, la propuesta invita a construir conexiones propias entre las imágenes que componen el bestiario.

Catálogo
Además de las obras, el proyecto incluye un catálogo concebido como una prolongación de la propia serie.
Las transparencias, superposiciones y papeles translúcidos continúan algunas de las estrategias visuales presentes en la serie, permitiendo que las imágenes aparezcan y desaparezcan a medida que se recorren sus páginas.
Más que un documento de registro, el catálogo funciona como una extensión del proyecto y de los procesos que le han dado forma.

Aprender a mirar
A lo largo de este proceso, las criaturas han cambiado.
La imagen también.
Lo que al principio parecía una serie de monstruos ha terminado por convertirse en una forma de observar aquello que normalmente permanece oculto.
Poco a poco, las preguntas han dejado de estar en las obras para trasladarse a la mirada.
Las criaturas siguen ahí.
Pero ya no ocupan el mismo lugar.
Quizá porque algunas imágenes no aparecen para ofrecernos respuestas.
Aparecen para obligarnos a mirar de otra manera.
Hola Elena,
Me parece que tu proyecto tiene una base muy potente, y se nota que hay una reflexión profunda y una buena investigación detrás. Me interesa especialmente cómo planteas el tema del libre albedrío y la desobediencia a través del cuerpo, y esa idea de “hacer visible lo oculto” me parece muy acertada en relación con la fotografía. También creo que funciona muy bien el enfoque de volver al cuerpo, de habitarlo y de cuestionar esa lógica de productividad constante que mencionas. A nivel visual, me llaman mucho la atención los primeros planos y el uso de la luz. La imagen del salón con la luz de fondo me parece especialmente preciosa, y el recurso de los espejos creo que abre posibilidades muy interesantes.
El marco conceptual es muy rico, pero quizá en mi opinión, necesitaría concretarse más en cómo se traduce exactamente en las imágenes. Por ejemplo, al dejar de lado el pole dance, siento que se pierde un poco esa idea de tensión corporal que parecía importante, y quizá podrías replantear cómo recuperarla desde otro lugar. También me genera dudas el papel del espacio, creo que podrías definir mejor qué función tiene en relación con el cuerpo y el discurso.
Como sugerencia, creo que te podría ayudar elegir ideas clave y desarrollarlas más a fondo, para que todo tenga más coherencia. También me parece importante que cada decisión visual (luz, encuadre, formato, blanco y negro, etc.) esté muy conectada con lo que quieres transmitir. Y quizá podrías pensar la serie como un recorrido donde las imágenes dialoguen entre sí.
En cualquier caso, me parece un proyecto con mucho potencial. Felicidades por el trabajo realizado hasta ahora, creo que hoy en día es muy necesario parar y desaprender de lo aprendido.
Un abrazo y mucho ánimo,
Hiart.
Hola Hiart,
estoy de acuerdo con lo que dices, y es verdad que se me olvidó mencionar la importancia del espacio. Mi intención al trabajar en ese lugar es, de alguna manera, darle una segunda vida al edificio.
El espacio es La Casa Invisible, un edificio que originalmente fue una casa burguesa, pensada para una forma de vida muy concreta, más ordenada y normativa. Con el tiempo quedó abandonado y, aunque legalmente sigue en esa situación, ahora está ocupado por artistas que lo utilizan para hacer actividades culturales.
En mi memoria del TFG lo explico más en profundidad, pero básicamente lo que me interesa es que el propio edificio ya ha pasado por un proceso de transformación: ha dejado de tener su función original para convertirse en otra cosa completamente distinta.
Esto conecta directamente con el proyecto, porque igual que el edificio ha sido resignificado, el cuerpo en las imágenes también se aleja de las formas “normativas” de habitar el espacio. Es decir, tanto el lugar como el cuerpo están atravesados por normas, pero en ambos casos se están cuestionando o rompiendo.
Por eso, la elección del espacio no es solo estética, sino que refuerza la idea del proyecto: hay un paralelismo entre cómo el edificio “desobedece” su función original y cómo el cuerpo también se relaciona con el espacio de una forma no convencional.
Asi lo describo en mi memoria:
«El contexto en el que se desarrolla el proyecto es La Casa Invisible, un edificio que originalmente fue una vivienda burguesa, concebida para albergar formas de vida asociadas al orden, la domesticidad y la regulación del comportamiento en el espacio privado. Tras un periodo de abandono, el lugar ha sido reapropiado y transformado en un espacio cultural autogestionado por artistas, lo que introduce una ruptura con su función original.
Esta transformación resulta especialmente significativa en relación con el planteamiento del proyecto. Así como el edificio ha sido resignificado y desplazado de su uso inicial, el cuerpo en las imágenes también se aleja de las formas normativas de habitar el espacio. Tanto la arquitectura como el cuerpo se presentan como territorios atravesados por normas que pueden ser cuestionadas, tensionadas y desobedecidas. De este modo, la elección del espacio no responde únicamente a una cuestión estética, sino que refuerza conceptualmente la investigación, estableciendo un paralelismo entre la desobediencia del cuerpo y la resignificación del lugar que lo contiene.»
Me encantaría saber que opinas.
Un saludo,
Elena.